¿CÓMO ENFOCAMOS EL FEMINISMO?

Comienzo recordando que los dividendos patriarcales de la dominación masculina en el sistema machista no son el efecto natural de las diferencias sexuales entre hombres y mujeres, sino el efecto cultural de un determinado modo de entender y de construir a lo largo del tiempo las relaciones entre los hombres y las mujeres tanto en el ámbito personal como en el público. Por eso entiendo como una gran falacia la presunta naturaleza superior de los hombres que justifica, en nombre de la razón y del orden natural de las cosas, la dominación masculina, las jerarquías entre los sexos, las estrictas fronteras que se asignan convencionalmente a los géneros masculino y femenino, el sexismo y, en última instancia, el ejercicio del poder y de la opresión contra las mujeres. El orden masculino impregna así el ideario colectivo y la organización de la sociedad con una serie de esquemas estructurales, tanto éticos como culturales y simbólicos, convirtiéndose no sólo en el único orden natural, legítimo, razonable e incuestionable sino, además, en un orden neutro y objetivo al servicio de toda la sociedad.

 

Pero vuelvo al comienzo; si somos feministas las personas de la izquierda abertzale, ¿cómo enfocarlo?. No pongo en duda que en el proyecto político que defendemos sí somos feministas; pero, ¿realmente tenemos asumida de manera militante  la práctica del feminismo en la lucha por la liberación nacional y social de nuestro pueblo?.

 

Tengo claro que pertenecemos a una corriente de pensamiento y de acción política que reivindica la igualdad entre hombres y mujeres; que desde nuestro feminismo constatamos la desigualdad por razón de sexo que conlleva una situación de inferioridad sociocultural de las mujeres frente a los hombres y que defendemos la igualdad de derechos y oportunidades en todos los ámbitos y asumiendo que esta reivindicación de derechos para las mujeres surge desde una manera de mirar al mundo alternativa al androcentrismo dominante. Y es aquí donde creo que tenemos un problema para debatir seriamente y resolver en la izquierda abertzale. Hay que romper definitivamente con esa visión del mundo que pone al hombre como centro de todas las cosas y como referente que conviene imitar; es necesario que nos pongamos a trabajar de verdad, sobre todo los hombres, para derribar definitivamente ese muro androcentrista que conlleva la invisibilización  de las mujeres y la descarada ocultación de sus aportaciones tanto en los ámbitos de la vida cotidiana de la sociedad como en los contextos de las ciencias, del saber, de las artes, de los deportes… Porque de no ser así, se estaría facilitando o potenciando la visión distorsionadora y empobrecedora de la realidad que oculta las relaciones de poder y de opresión edificadas a lo largo de los siglos por el orden simbólico masculino contra las mujeres.

 

Hoy no dejo de sorprenderme y en cierta manera de enfadarme por la forma que tenemos de gestionar el feminismo  las gentes de la izquierda abertzale. Voy a la práctica con un clarificador ejemplo, y que me perdonen las gentes de Esait:

 

En este largo camino de emancipación nacional, se reivindica el derecho a crear nuestras propias selecciones deportivas; totalmente de acuerdo. Pero vayamos al terreno de lo que se llegó a llamar el “deporte rey”, el fútbol. Se lucha por la oficialidad de la Euskal Selekzioa, como reacción-confrontación lógica a las imposiciones española y francesa en este ámbito. Vamos a ver si me aclaro: desde esta perspectiva, se estaría planteando la creación y la oficialidad de la selección nacional vasca de fútbol, entendida como un espacio masculino es decir, un espacio de opresión hacia las mujeres que se ha creado durante décadas; porque como ya es sabido, lo normal, la norma (como tradición patriarcal) es que la selección vasca de fútbol sea “cosa de hombres”, como el coñac de aquellos años en aquel país donde nunca se ponía el sol; o de lo contrario, sería la selección vasca de fútbol con el añadido de “femenino”. No creo que sean necesarias reivindicaciones de este calibre, si seguimos manteniendo esquemas calcados de un sistema patriarcal, arcaico y que sigue perpetuando la desigualdad.

 

Con este tema me surgen muchas contradicciones, dudas y echo en falta el debate feminista entre nosotros y nosotras, como una necesidad para la materialización de nuestro proyecto desde la perspectiva de género.

 

En fin, todo sea por la liberación nacional de este pueblo; pero pienso que no debiéramos pasar por alto la acción transformadora, la militancia real y la práctica de nuestros postulados políticos y feministas hasta sus últimas consecuencias en la lucha por la liberación social. No debemos de olvidar que se complementan, edo okertuta nago??.

 

 

Santi Rodríguez

Dinamizador Social Intercultural

Bilbo Zaharreko Ezker Abertzaleko Kidea

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